El empleo en el sector de las energías renovables registra su primera desaceleración pese al crecimiento mundial del despliegue

Un nuevo informe subraya la importancia de las políticas integrales y la inversión para fomentar la creación de una fuerza de trabajo cualificada y diversa.

Abu Dhabi, EAU/Ginebra, Suiza, 11 de enero de 2026 - A pesar de que las instalaciones de energías renovables han alcanzado un nuevo máximo, el empleo en el sector sólo ha aumentado un 2,3% desde 2023, alcanzando los 16,6 millones en 2024. El informe recientemente publicado Energías renovables y empleo – Revisión anual 2025 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pone de relieve el creciente impacto de las fricciones geopolíticas y geoeconómicas, así como la creciente automatización, sobre el empleo en el sector de las energías renovables.

Como en años anteriores, el desarrollo sigue siendo desigual a escala mundial. China sigue siendo el actor dominante tanto en el despliegue de capacidades de generación como en la fabricación de equipos, debido principalmente a sus cadenas de suministro integradas a gran escala que suministran equipos a precios inigualables.

Se estima que en 2024 China creó 7,3 millones de empleos en energías renovables, es decir, el 44% del total mundial. La UE le siguió con el mismo total que en 2023, 1,8 millones de empleos. El empleo en renovables en Brasil se elevó a 1,4 millones, mientras que en India y Estados Unidos el crecimiento fue más moderado de alrededor de un millón a 1,3 millones y 1,1 millones, respectivamente.

Al comentar esta tendencia, el Director-General de IRENA, Francesco La Camera, declaró: "El despliegue de las energías renovables está en auge, pero el lado humano de la historia es tan importante como el tecnológico. Los gobiernos deben situar a las personas en el centro de sus objetivos energéticos y climáticos mediante políticas comerciales e industriales que impulsen las inversiones, creen capacidad nacional y desarrollen una fuerza laboral cualificada a lo largo de la cadena de suministro. El desequilibrio geográfico del crecimiento del empleo nos recuerda que debemos volver a poner en marcha la colaboración internacional. Los países rezagados en la transición energética deben recibir el apoyo de la comunidad internacional. Es esencial no sólo para que podamos cumplir el objetivo de triplicar la capacidad de energía renovable para 2030. A medida que los beneficios socioeconómicos se conviertan en realidades vividas por todos, también podremos apuntalar el apoyo popular a la transición".

En términos de empleo por tecnología, la energía solar fotovoltaica (FV) mantiene el liderazgo, debido a la continua y rápida expansión de las instalaciones y plantas de fabricación de paneles. La industria creó 7,3 millones de empleos en 2024. Los países asiáticos acogieron el 75% de los empleos fotovoltaicos del mundo, con China a la cabeza con 4,2 millones de empleos.

Los biocombustibles líquidos siguen a la energía solar fotovoltaica con 2,6 millones de puestos de trabajo en 2024, de los cuales un 46,5% se generaron en Asia. La energía hidroeléctrica ocupa el tercer lugar, con 2,3 millones de empleos, y la eólica le sigue con 1,9 millones.

Más allá de las cifras, esta edición del informe anual subraya la necesidad de una mayor inclusión y equidad en la fuerza laboral de las energías renovables. Una transición justa exige que ningún grupo de población -como las mujeres y las personas con discapacidad- quede al margen. El futuro energético basado en las energías renovables debe configurarse con talentos y perspectivas diversos. A día de hoy, el potencial de ambos grupos sigue infrautilizado, lo que exige una acción deliberada, polifacética y sistémica.

El Director-General de la OIT, Gilbert F. Houngbo, destacó que "una transición justa hacia un futuro basado en las energías renovables debe basarse en la inclusión, la dignidad y la igualdad de oportunidades. A medida que los países aumentan las inversiones en energías renovables y la creación de empleo, tenemos la responsabilidad especial de garantizar que la accesibilidad para las personas con discapacidad -que con demasiada frecuencia se enfrentan a barreras para su inclusión en los mercados laborales a pesar de sus capacidades, experiencia y talento- se incorpore en cada fase del diseño y la aplicación de las políticas. Esto requiere sistemas de formación accesibles, prácticas de contratación inclusivas y lugares de trabajo que se adapten, acojan y respondan a las diversas necesidades y respeten los derechos de todos los trabajadores. La inclusión de la discapacidad no es sólo una cuestión de justicia; es esencial para unos mercados laborales resistentes y un desarrollo sostenible. Al eliminar las barreras a la igualdad y promover el trabajo digno, reforzamos las economías y garantizamos que la transición energética funcione realmente para todos."

Fomentar una cultura que valore la diversidad y promueva la inclusión y la equidad requiere marcos políticos sostenidos e integradores que incluyan educación y formación accesibles, servicios del mercado laboral y otras medidas. Para diseñar y dar forma a estas políticas es necesario que todas las partes interesadas tengan un sitio en la mesa, especialmente aquellas que con demasiada facilidad son dejadas de lado. Las prácticas discriminatorias y las normas sociales y culturales obsoletas deben quedar en el pasado para que la transición energética impulse realmente economías más prósperas para todos los miembros de la comunidad.

Esta12ª edición del Informe Anual forma parte del amplio trabajo analítico de IRENA sobre las repercusiones socioeconómicas de una transición energética basada en las energías renovables. Esta es la5ª edición, desarrollada en colaboración con la OIT. Sobre la base de su experiencia en el ámbito del trabajo, la OIT contribuyó con el capítulo del informe dedicado a la inclusión de personas con discapacidad.

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